En abril de 1919, Walter Gropius publica el manifiesto de la Bauhaus desde Weimar. Tiene 36 años, acaba de regresar de la guerra, y está convencido de que el arte y la industria deben fusionarse. El manifiesto comienza con una frase que sigue siendo de las más radicales de la historia del diseño: "El objetivo final de toda actividad creativa es la arquitectura." No la pintura. No la escultura. La arquitectura.
La escuela abre con diecinueve estudiantes en los edificios de la antigua escuela de bellas artes de Weimar. El principio pedagógico es doble: cada taller está dirigido por un "maestro de la forma" (un artista) y un "maestro del oficio" (un artesano). Johannes Itten dirige el taller preliminar, obligatorio para todos los estudiantes. Paul Klee enseña teoría del color. Wassily Kandinsky, composición.
Itten, Klee, Moholy-Nagy
Johannes Itten es una figura especial. Es teósofo, sigue una dieta macrobiótica, se rapa la cabeza y hace meditar a sus estudiantes antes de clase. Dirige el taller preliminar hasta 1923, fecha en que se marcha tras una disputa con Gropius sobre la dirección artística de la escuela. László Moholy-Nagy ocupa su lugar. Donde Itten privilegiaba la intuición, Moholy-Nagy quiere el rigor. La fotografía, la tipografía, el objeto industrial.

Paul Klee es el profesor más querido. Sus cursos, publicados más tarde bajo el título "Cursos del Bauhaus", son de una precisión analítica poco habitual. Klee descompone la composición en elementos primarios, explica cómo una línea crea movimiento, cómo un color genera una sensación, cómo el equilibrio no es lo mismo que la simetría. Lo que enseña es una gramática universal de la imagen.
Dessau, Berlín, Cierre
En 1925, el auge del nacionalismo en Weimar obliga a la escuela a trasladarse. Gropius elige Dessau, ciudad industrial, menos hostil políticamente. Allí la escuela construye sus propios edificios, diseñados por el propio Gropius: fachadas de cristal, terrazas, talleres luminosos. El edificio de Dessau se ha convertido en la imagen colectiva de la Bauhaus. Está inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1996.
Herbert Bayer diseña en 1925 el alfabeto universal de la Bauhaus: todo minúsculas, sin ornamentos, formas geométricas puras. Su justificación: "¿Para qué dos alfabetos (mayúsculas y minúsculas) si se puede hacer con uno solo?"
En 1928, Gropius dimite. Hannes Meyer le sustituye, luego Ludwig Mies van der Rohe en 1930. En 1932, la ciudad de Dessau, ya bajo control nazi, cierra la escuela. Mies van der Rohe la traslada a Berlín como escuela privada. El 20 de julio de 1933, los estudiantes votan la disolución. La escuela había durado catorce años en total.

El Legado Gráfico
La estética Bauhaus impregna el diseño desde 1933. La tipografía sans-serif dominante en todos los sistemas gráficos contemporáneos es su heredera directa. Los logotipos de las grandes marcas mundiales desde la década de 1950 aplican los principios de Moholy-Nagy y Bayer: legibilidad, geometría, jerarquía visual clara. En la decoración, los carteles Bauhaus funcionan como ejercicios de geometría: formas puras, tres colores, un equilibrio que resiste al tiempo.
Nuestra selección de carteles Bauhaus cubre los años de producción directa de la escuela (1919-1933), especialmente los carteles de conciertos, exposiciones y teatro realizados por estudiantes y profesores. Son obras pensadas para ser impresas, concebidas para sostenerse en una pared: imprimirlas en papel fine-art de 275 g/m² les devuelve una materialidad que no habían conocido desde su edición original.






