Pósters de viaje vintage: una pared que da ganas de partir
Componer una galería de destinos sin caer en la postal. Armonía de colores, elección de las escalas, y dónde colgarla: salón, pasillo, despacho.
El cartel de viaje nació con el turismo de masas, a finales del siglo XIX, cuando las compañías de ferrocarril y las líneas marítimas comprendieron que una buena imagen valía más que mil horarios. La línea París-Lyon-Mediterráneo (PLM) ensalzaba Italia y la Costa Azul, el metro de Londres encargó sus pictogramas a Frank Pick, y tras la guerra aerolíneas como Pan Am vendían el Caribe en tintas planas. Estos carteles de viaje vintage condensan un destino en una sola imagen: un monumento, un cielo, la promesa de partir.
Esta colección reúne las grandes rutas del sueño: Roma y su Foro firmados por el PLM, Londres y su metro, Milán y su Duomo, San Francisco y el Golden Gate, Nápoles vista por la oficina ENIT, los rápidos del Monte Fuji de Takahashi Shotei y los clíperes de Pan Am rumbo a las Bermudas. Sobre un aparador, en un pasillo o en el despacho de un viajero, narran un itinerario e invitan a componer una pared entera, ciudad tras ciudad.
Descubre tambien: Art Deco, Paisajes y Arquitectura. Favoritos: Cartel Roma Viaje Vintage Foro PLM y Cartel Londres Viaje Vintage Underground.




Componer una galería de destinos sin caer en la postal. Armonía de colores, elección de las escalas, y dónde colgarla: salón, pasillo, despacho.
























Componer una galería de destinos sin caer en la postal. Armonía de colores, elección de las escalas, y dónde colgarla: salón, pasillo, despacho.

Entre 1925 y 1935, un puñado de cartelistas parisinos inventó el lenguaje gráfico del viaje moderno. Cassandre, Broders, Loupot, Carlu: relato de una década que todavía define nuestra mirada.

Costa Azul, Alpes, Bretana: las companias ferroviarias francesas produjeron entre 1900 y 1950 los mejores carteles turisticos jamas realizados. Historia de una competencia que elevo el nivel.