El dormitorio es la habitación donde pasas más tiempo mirando las paredes, con los ojos entrecerrados, en un estado entre la vigilia y el sueño. Es diferente al salón, donde un póster se ve de frente, en movimiento, durante actividades. En el dormitorio se ve tumbado, de lado, con una luz a menudo suave. Estas condiciones cambian lo que funciona.
Los pósters demasiado dinámicos cansan rápido en un dormitorio. Un grafismo muy contrastado, una composición agitada, colores chillones: son cualidades en un pasillo o espacio de trabajo, no en un dormitorio donde se busca descansar. Lo que funciona aquí es lo contrario: composiciones serenas, paletas suaves o monocromas, sujetos que no invitan a la acción.
Encima de la cama: la pieza principal
Encima de la cama, el póster debe ser a la vez presente (se ve al entrar en la habitación, da el tono) y relajante (se puede mirar sin fatiga). Formatos que funcionan: un 70x100 centrado si la cama tiene 160 cm o más de ancho; un 50x70 centrado si la cama tiene 140 cm. Se aplica la regla de proporción: el póster debe cubrir entre el 60 y el 75 % del ancho de la cama o del cabecero.

Sujetos que funcionan encima de la cama: composiciones abstractas suaves (un azul Matisse, un ocre japonizante), láminas botánicas sobre fondo blanco (elegantes, neutras), pósters de paisajes simplificados (mar tranquilo, montaña serena, bosque otoñal). Lo que funciona menos: composiciones muy gráficas, retratos expresivos (una mirada demasiado directa frente a la cama puede resultar incómoda a la larga), sujetos deportivos o dinámicos.
La mesilla: formato íntimo
En la mesilla, el 30x40 es perfecto. Se ve de muy cerca, con la luz de la lámpara de noche, en momentos de lectura o entre el sueño y la vigilia. Un solo sujeto, sencillo, bien compuesto. Una lámina botánica de una sola planta, una ilustración de un motivo japonés, una tipografía sobria. La mesilla no es el lugar para un gallery wall.
El dormitorio es el espacio donde un póster se mira más tiempo. Elige una imagen de la que no te cansarás en tres meses.

Colores y materiales
En el dormitorio, las paletas suaves aguantan mejor que las saturadas. Un póster en azul pálido, verde salvia, rosa empolvado o blanco crema armonizará con la mayoría de ropa de cama y pinturas de pared. Los pósters muy coloridos (rojo vivo, amarillo intenso, naranja) pueden funcionar si el resto del dormitorio es muy sobrio, pero son arriesgados: un color intenso frente a la cama, visto cada mañana al despertar, puede volverse fatigoso.
Respecto al marco: el roble natural es muy a menudo la buena elección en un dormitorio. Es cálido, no dramático, armoniza con los muebles de madera y los textiles naturales. El negro funciona bien si el dormitorio ya tiene otros elementos negros (estructura de cama, luminaria). El blanco desaparece en las paredes blancas, no crea un punto de atención visual - lo cual a veces es exactamente lo que se busca.






