La entrada es la habitación menos utilizada y más vista. Se atraviesa dos veces al día (mañana y noche), los invitados la ven al llegar, el repartidor la ve cuando abres la puerta. Son segundos, no minutos. Sin embargo, es la primera impresión que el espacio da de todo el apartamento. Una entrada bien decorada marca el tono de todo lo que sigue.

La principal restricción de la entrada es el espacio. La mayoría de las entradas parisinas tienen menos de 4 metros cuadrados. Los pasillos son estrechos (80 cm a 1,2 m). Las paredes disponibles a menudo están en parte ocupadas por un espejo, un perchero o una consola. Todo ello reduce la superficie disponible para pósters.

Una entrada, un póster fuerte

La regla más eficaz para una entrada: un solo póster, pero bien elegido. Una pieza fuerte, en gran formato (50x70 o 70x100), que dé inmediatamente el estilo del apartamento. Un póster de viaje vintage sobre un fondo de entrada marfil, una composición Bauhaus en negro y rojo sobre una pared blanca, una gran botánica sobre parquet antiguo: estas asociaciones funcionan porque son legibles en una fracción de segundo.

Pasillo estrecho con pequeños pósters en línea, pared marfil
El pasillo estrecho con una fila de pósters: la mirada se guía hacia la habitación principal. La coherencia de los marcos es esencial.

Si la entrada es muy estrecha (menos de un metro de ancho), el gran póster único es desaconsejable: estaría demasiado cerca, mal visto. En ese caso, una fila de dos o tres formatos pequeños (30x40) colgados a la altura de los ojos, con espaciado regular, da un ritmo que acompaña el paso sin estorbar el espacio.

Elegir el tema correcto para la entrada

La entrada es el lugar ideal para un póster que diga algo sobre ti o sobre lo que amas. Un póster de una ciudad que adoras (París, Nueva York, Tokio), una composición de un movimiento artístico que te define (Art Déco, Bauhaus, japonismo), una ilustración de una planta exótica que señala tus gustos: este póster personal tiene su lugar aquí, más que en el salón o el dormitorio donde prima la coherencia del conjunto.

La entrada también es la última habitación que se ve al salir por la mañana. Un póster que te inspire o te haga sonreír en este paso cotidiano tiene un efecto real en el ánimo al partir.
Entrada moderna con espejo y un póster gráfico
La entrada moderna con espejo: el espejo y el póster se complementan, trabajan juntos en la puesta en escena del espacio.

El póster y el espejo

El espejo es el otro gran clásico de la decoración de entrada. Póster y espejo se complementan bien si están a la misma altura y separados de 30 a 50 centímetros. El póster da el color, el espejo da la luz. Juntos, agrandan el espacio percibido y lo hacen visualmente más complejo que una simple superficie de pared. Evita colocarlos frente a frente: el reflejo del póster en el espejo crea una confusión innecesaria.

Un último consejo para la entrada: piensa en la iluminación. La entrada a menudo tiene poca luz natural. Una iluminación indirecta que caiga sobre el póster (un foco empotrado orientado, una aplique lateral) transforma completamente el efecto. Un póster sin iluminar en una entrada oscura es invisible después de las 18 horas. Iluminado, se convierte en un punto focal.